tormenta, intensidad constante, la fuerza de la fricción, destellos, explosiones; humedad, torrentes eternas, fluidas, densas, cargadas, viento, temporal... está nublado siempre, grandes espacios en espera de algún acontecimiento, sólo el entorno grisáceo permanece intacto, a punto de estallar. Esa tensión, la energía contenida desde la atmósfera, los vegetales, los pastizales, lo material lo inmaterial. Siempre al borde del colapso, lleno de la monogrisaceotonía transformo esa energía en negación, en enfermedad, psicológica, física, colérica. Frente a cualquier atisbo de luz, suelo disparar toda esa contención, es una manera de escape, de abandonar y quererlo (todo). Se me olvida a veces que la tormenta crea la vegetación, los ríos, lagos, deshielos, tierra, erosión, mar...vida.
Paciencia.
*En la sombra de la capa del mago se encuentran la sensación de competir, y la necesidad de hallar aprobación, reconocimiento y estatus. La capa del verdadero mago se hace transparente para lo Divino. Deja ir tu necesidad de aprobación y de controlar, siente tu verdadero valor; sé como una ventana por donde pasa la luz; ábrete a la posibilidad de que tu vida sea mágica y llena de milagros*
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